SESIÓN 3: NEURODIDÁCTICA
- Jorge Gutiérrez
- 6 nov 2018
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 22 nov 2018
Comenzó el tema de Neurodidáctica con un taller de ingeniería aeronáutica a pequeña escala. Siguiendo los pasos del vídeo de El rincón de jugar fabricamos un avión de papel que hicimos volar. Cada uno voló de forma diferente, cada aeroplano surcó el cielo de la clase a su manera. Pero todos volaron.
Los cerebros son como los aviones que fabricamos: distintos. Así, la forma de aprender de cada persona será diferente en función de cómo esté estructurado su cerebro. Y de esta forma, los profesores tenemos que adaptar la forma de enseñar a cada alumno.

Una vez comentada esta introducción, la profesora destacó el hecho de que todos y cada uno de nosotros (alumnos incluidos) podemos cambiar nuestro nivel de aprendizaje. Plasticidad cerebral lo llaman. Y para ilustrar el tema enseñó el vídeo La paradoja de la plasticidad, donde se indicaba que el sueño, la colaboración y cambiar el entorno pueden ser factores para reforzar el aprendizaje.
Tras un intenso debate en torno a la motivación ideológica del vídeo sobre plasticidad cerebral, nos introdujimos en la lectura del artículo Las claves de la neuroeducación, en el que el autor nos daba a los profesores los elementos de la neurodidáctica que podemos aplicar en el aula. Para más información, visita este mapa de ideas que he creado con Popplet.

Y la clase terminó, después de ver brevemente los tres cerebros (límbico, cognitivo y ejecutivo), con un intenso debate en torno a la aplicación de la neuroeducación en el sistema real. En mi opinión, no hay ningún problema en adoptar nuevas formas de enseñanza y no hay que tener miedo.
Retomamos en la siguiente clase los tres tipos de cerebros y las funciones que tiene cada uno:
Cerebro límbico o reptiliano: nos permite reconocer las emociones y reaccionar a ellas. Si un alumno detecta un clima hostil, su cerebro límbico creará barreras y se defenderá. Sin embargo, si el ambiente es de confianza, la barrera no existe y el alumno estará predispuesto al aprendizaje. Por eso podemos concluir que el primer factor de aprendizaje es la confianza que volquemos en ellos.
Cerebro cognitivo: es el que nos permite adquirir conocimiento y donde se establece la memoria, identificar, clasificar, comparar, memorizar, hacer razonamientos lógicos, análisis…
Cerebro ejecutivo: nos permite planificar, programar, orientarnos a objetivos, a metas grandes que se pueden dividir en metas pequeñas. También es donde se encuentra la inhibición, el control de impulsos, el inicio de actividades y la memoria de trabajo.
Continuamos la clase hablando sobre qué nos motiva a aprender y la atención, que puede clasificarse en:
Alerta/ Arousal: es una activación fisiológica. Es la que nos mantiene despiertos y la puede provocar algo que me da miedo, atractivo o novedoso.
Orientación / focalizada: se puede entrenar y mantiene la atención visual, táctil o auditiva. Lo que se valora es la capacidad para cambiar el foco.
Ejecutiva / concentración: es la capacidad de mantener la atención en aquello en lo que queremos concentrarnos e inhibir lo que no queremos. También es la capacidad de plantear un proceso y llevarlo a cabo. Estas distracciones pueden ser internas o externas.

Fue muy interesante ver la curva de la atención de un alumno en clase para poder cambiar la tendencia y estimular su concentración. Por ejemplo, dividir la clase en pequeños bloques, hidratación o que haya movimiento para oxigenar el cerebro.

Adaptación
Alto nivel de asimilación
Confusión y aburrimiento con descenso de la asimilación
Ligero repunte de la atención
Para atraer la atención del alumno existen algunas estrategias:
Humor
Despertar la curiosidad
Ofrecer recompensas
Aprendizaje cooperativo
Juego
Sorpresa
Disonancias cognitivas
Narrativas
Actividades multisensoriales
Organizadores visuales

Y finalizamos la clase, antes de volver a entrar en un debate sobre ideologías y aplicación de la neurodidáctica, con los tipos de memoria:
Memoria a corto plazo (memoria de pez)
- Memoria sensorial: se relaciona con los sentidos y se puede convertir en memoria a largo plazo si se relaciona con otras emociones.
- Memoria de trabajo: la usamos para memorizar algo muy breve que se va a soltar y luego se olvida, como un número de teléfono. Si lo vinculamos con algo que ya tenemos en la memoria lo podemos incluir en la memoria a largo plazo (teléfono que usas mucho).
Memoria a largo plazo (memoria de elefante): almacena, viene marcada por la repetición.
- Memoria implícita procedimental: aprender a hacer las cosas. Es inconsciente e innata. Aprendemos, automatizamos y de manera inconsciente, lo hacemos, como conducir un coche.
- Memoria explícita: se asocia a la consciencia. Hay una percepción consciente de estar acumulando, como lugares, personas o hechos.
· semántica: hechos históricos, geográficos...
· episódica: memoria a largo plazo de nuestra propia autobiografía. Se puede distorsionar.



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